Yo no tengo ni idea de informática. Lo que sé de construir con IA lo he ido aprendiendo a golpes. Y uno de los golpes más caros fue este: al principio trabajaba sin Git.

Todo se sobrescribía. No tenía versiones ni repositorios. Cuando la IA cambiaba algo que funcionaba y lo estropeaba, no había una forma sencilla de volver atrás. Perdí muchísimas horas y muchísimo trabajo.

Si estás empezando, sáltate ese golpe. Es la segunda entrega de la serie que abrí en Cómo construir con IA. En la primera instalamos la IA en el ordenador y creamos mi-primera-web. Hoy le damos memoria a esa carpeta.

Por qué con IA es imprescindible

Cuando trabajas tú solo, cambias un archivo cada vez. Una IA puede cambiar diez archivos en un minuto. Casi siempre para bien. Pero a veces arregla una cosa y rompe otra, y no siempre te das cuenta en el momento.

Sin un registro, lo único que tienes es la versión de ahora. Si está rota, toca pedirle a la IA que intente arreglarlo. A veces lo consigue. A veces lo empeora. Y la versión que funcionaba ayer ya no existe.

Con Git, la versión de ayer sigue ahí si la guardaste.

Qué es Git, sin tecnicismos

Git es un programa que guarda el historial de una carpeta. Una carpeta con Git se llama repositorio.

Cada vez que algo funciona, guardas una foto del proyecto. Esa foto se llama commit y lleva una frase que explica qué cambió: «La página ya tiene botón de contacto».

Con esas fotos puedes:

  • ver qué ha cambiado y cuándo;
  • volver a cualquier foto anterior;
  • probar algo arriesgado sin tocar lo que ya funciona.

No hace falta aprender comandos. La IA que instalaste en la primera entrega sabe usar Git. Tú decides cuándo guardar y a dónde volver.

Paso 1: pídele que lo monte

Abre tu proyecto mi-primera-web con la IA y escribe:

Comprueba si este proyecto usa Git. Si no, configúralo y guarda una primera versión que podamos recuperar. Explícame qué has hecho.

Si tu ordenador no tiene Git instalado, te lo dirá y te propondrá cómo instalarlo. Lee lo que va a hacer antes de aceptar, como vimos en la primera entrega.

Al terminar tendrás un repositorio con una primera foto. A partir de aquí, todo lo que hagas queda registrado si lo guardas.

Paso 2: la rutina, probar y guardar

La rutina es corta:

  1. Pides un cambio.
  2. Lo pruebas: abres la página y compruebas que hace lo que querías.
  3. Si funciona, guardas: «Guarda una versión con el mensaje: añadido botón de contacto».
  4. Si no funciona, no guardas. Vuelves.

La regla que me habría ahorrado tantas horas: guarda cada vez que algo funcione. Una foto de más no molesta. Una de menos puede costarte una tarde.

Paso 3: volver atrás cuando algo se rompe

Haz la prueba ahora, con algo sin importancia. Pídele un cambio que no te interese, por ejemplo: «Cambia todos los colores de la página a verde». Mira cómo queda. Y después:

Deshaz los cambios desde la última versión guardada.

La página vuelve a estar como antes. Eso es lo que yo no podía hacer al principio.

Si el error es más antiguo, pide ver el historial:

Enséñame las últimas versiones guardadas, con su mensaje y su fecha.

Y elige: «Vuelve a la versión del botón de contacto». La IA te explicará qué se pierde antes de hacerlo. Léelo.

Paso 4: una copia aparte para experimentar

A veces quieres probar algo grande sin arriesgar lo que funciona. Para eso Git tiene las ramas: una línea paralela de trabajo en el proyecto.

Crea una rama llamada «prueba-diseño» y haz ahí el cambio de diseño.

Si te gusta el resultado, lo traes a la versión principal. Si no, abandonas la rama y la principal sigue intacta. Así puedes comparar dos ideas sin miedo.

Paso 5: una copia fuera de tu ordenador

Todo lo anterior vive en tu ordenador. Si el ordenador se estropea, se pierde con él.

GitHub es un servicio donde puedes guardar una copia de tus repositorios. Puede ser privada, solo para ti. Sirve como copia de seguridad y para trabajar con otras personas.

Importante: guardar una versión en Git no la sube a ningún sitio. Subirla a GitHub es un paso distinto y una decisión tuya. Antes de subir nada, pregunta:

¿Hay en este proyecto contraseñas, claves, datos de clientes o archivos privados? No subas nada hasta que lo revisemos.

Tres errores que conviene evitar

No guardar nunca. Git solo te salva si guardaste. Sin fotos no hay a dónde volver.

Guardarlo todo junto con un mensaje vacío. «Cambios» no te dice nada dentro de un mes. Una frase concreta te ahorra buscar.

Subir lo que no debe salir. Contraseñas, claves de servicios o documentos de clientes no van a un repositorio, tampoco a uno privado. Pídele a la IA que los excluya desde el principio.

Lo que te llevas

Ya tienes una carpeta con memoria. Pruebas, guardas y, si algo sale mal, vuelves. Es la diferencia entre trabajar con miedo a que la IA rompa algo y trabajar tranquilo.

En la próxima entrega veremos cómo organizar más trabajo con un agente que coordina encargos.

Texto de Roberto Ortega, elaborado con asistencia editorial de IA. Las versiones noruega e inglesa son adaptaciones editoriales del original español.