Tienes que preparar un informe para tomar una decisión en tu organización. Hay documentos que revisar, información que contrastar y conclusiones que justificar. Quieres utilizar ChatGPT, pero ¿cómo empiezas?

¿Escribes «hazme un informe», adjuntas unos archivos y esperas? ¿Eliges un modelo concreto? ¿Utilizas Chat o Work? ¿Puedes hacerlo desde el teléfono?

Antes de encargar el trabajo, conviene saber qué tienes a tu disposición. No necesitas aprender a programar ni dominar todos los términos técnicos. Necesitas entender unas pocas decisiones que pueden cambiar mucho el resultado.

Vamos a recorrerlas con un único ejemplo: una empresa de servicios quiere elegir un programa de gestión documental. Tiene tres ofertas, un presupuesto y una lista de necesidades. Necesita un informe que compare las opciones, identifique lo que falta por comprobar y permita decidir.

El objetivo no es conseguir diez páginas que suenen profesionales.

Es conseguir una base útil para tomar una decisión.

1. Primero: ¿qué cuenta tienes y qué permite?

Tener acceso a ChatGPT no significa tener acceso a todos sus modelos, herramientas y límites de uso.

La documentación actual incluye Work y Codex en los planes Free, Go, Plus, Pro, Business, Edu y Enterprise. Por tanto, no es correcto afirmar que siempre necesitas pagar para empezar. Lo que cambia es cuánto puedes hacer, con qué modelos y bajo qué condiciones.

Free y Go permiten empezar con acceso limitado. Plus y Pro ofrecen mayores posibilidades de uso, con diferencias importantes de capacidad. Business incorpora funciones de organización y administración; Enterprise y Edu dependen además de las condiciones y configuraciones del espacio de trabajo. Work y Codex comparten asignaciones de uso. Planes y límites.

Antes de seguir, comprueba tres cosas:

  • El nombre de tu plan.
  • Los modelos y modos que aparecen realmente en tu cuenta.
  • Los límites o avisos de consumo que muestra la aplicación.

En una cuenta de empresa, algunas funciones pueden estar restringidas por el administrador. Tampoco debes dar por hecho que las opciones serán idénticas en todas las aplicaciones.

No contrates una cuenta superior simplemente porque parece «más profesional». Primero identifica qué limitación concreta necesitas resolver.

2. ¿Desde el teléfono o desde el ordenador?

Para hablar con la IA, dar instrucciones y revisar respuestas, el teléfono puede ser suficiente.

Para organizar varios documentos, comparar tablas, examinar fuentes y corregir un informe extenso, el ordenador suele resultar más cómodo. Es una diferencia práctica, no una medida de la inteligencia disponible.

Hay otra distinción más importante: desde dónde das la orden no es necesariamente dónde se ejecuta el trabajo.

En Work, cuando está disponible la opción de ejecución en la nube, una tarea puede continuar aunque cierres la aplicación o apagues el ordenador. El trabajo local, en cambio, permite utilizar los archivos y aplicaciones del equipo según los accesos habilitados. Cómo funciona Work.

También existe acceso remoto desde el móvil a un ordenador conectado, cuando la función está disponible y configurada. En ese caso, el ordenador debe permanecer encendido, conectado y accesible. El teléfono actúa como interfaz para dirigirlo; no está ejecutando por sí mismo todo el trabajo. Acceso remoto.

Para nuestra primera prueba, empezaría desde el navegador o la aplicación de escritorio. No necesitamos conectar toda la organización para comparar tres ofertas.

3. Chat, Work y Codex: no son tres nombres para lo mismo

La distinción práctica es esta:

Chat sirve para conversar: preguntar, aclarar, explorar una idea o preparar un borrador mediante intercambios sucesivos.

Work está orientado a encargar un resultado: un informe, una presentación, un análisis o un archivo que exige varios pasos. Puede utilizar materiales y herramientas autorizadas y producir entregables revisables.

Codex está especialmente orientado al desarrollo y la ejecución de software. También puede realizar otros trabajos, pero no necesitas empezar por él para preparar tu primer informe. Introducción a Work y su relación con Codex.

En nuestro ejemplo, podrías utilizar Chat para entender las ofertas y construir el informe conversando.

En Work, podrías encargar la comparación y pedir como resultado un documento y una tabla revisables.

Más adelante, si realizas esta comparación todas las semanas, Codex podría ayudarte a construir una herramienta que organice las ofertas o compruebe determinados cálculos. Eso sería otro paso.

La diferencia no es «Chat para aficionados y Work para profesionales». La pregunta es qué forma de trabajar resulta adecuada para el encargo.

4. El modelo y la intensidad de pensamiento son decisiones diferentes

El modelo es el sistema que procesa la información. La intensidad de pensamiento indica cuánto esfuerzo de razonamiento le permites dedicar, dentro de las opciones disponibles.

En el catálogo actual de OpenAI encontramos, entre otros:

ModeloOrientación general
GPT-5.6 LunaTareas claras y repetitivas, con rapidez y menor coste.
GPT-5.6 TerraEquilibrio para el trabajo cotidiano.
GPT-5.6 SolTrabajo complejo, investigación, programación y uso de herramientas.
GPT-6 AstraProblemas especialmente exigentes y tareas complejas de principio a fin.

La interfaz puede mostrar opciones simplificadas de potencia o permitir elegir el modelo y el esfuerzo por separado. Los niveles pueden incluir Low, Medium, High, Extra High y Max, según el modelo y el entorno. Ultra merece una distinción: puede incorporar delegación automática, no únicamente más razonamiento de un solo agente. Un esfuerzo mayor puede mejorar el resultado, pero también requiere más tiempo y recursos. Modelos y controles de pensamiento.

¿Cómo trasladamos esto a nuestro informe?

Para extraer de cada oferta su precio y duración, empezaría con una configuración moderada.

Para analizar contradicciones, dependencias, costes ocultos o riesgos de una recomendación, probaría un modelo más capaz o mayor esfuerzo.

No cambiaría las dos cosas a la vez si quiero averiguar cuál mejora el resultado.

Y distinguiría dos instrucciones:

«Entrega una conclusión breve.»

«Examina cuidadosamente las alternativas antes de recomendar.»

La primera describe lo que quiero recibir. La segunda describe el trabajo que espero detrás. Una conclusión de cinco líneas puede requerir bastante análisis.

5. Antes de adjuntar archivos, prepara los materiales y el encargo

Para aprender, utiliza documentos públicos, artificiales o expresamente autorizados para ese entorno.

Una cuenta profesional no sustituye la evaluación de qué información puedes compartir. Tampoco debes interpretar «trabajar localmente» como garantía de que el modelo funciona sin conexión o de que ningún dato sale del equipo.

En nuestra prueba utilizaremos tres ofertas ficticias y una hoja de requisitos.

Los requisitos deberían explicar, al menos:

  • Cuántas personas utilizarán el programa.
  • Qué funciones son imprescindibles.
  • Qué presupuesto existe.
  • Qué restricciones no se pueden incumplir.
  • Quién leerá el informe y qué decisión debe tomar.

Después podemos dar este encargo:

Necesito un informe para elegir un programa de gestión documental para una empresa de servicios de veinte personas. Utiliza las tres ofertas y la hoja de requisitos adjuntas. En esta primera versión no consultes internet. Compara funciones, implantación, costes durante tres años, limitaciones y dependencia del proveedor. Distingue los importes expresamente indicados de los cálculos que realices y muestra tus supuestos. No inventes condiciones que no aparezcan en los documentos. Si falta información, identifícala. Entrega una tabla comparativa y un informe de un máximo de 1.500 palabras, con una recomendación razonada y las preguntas que deberíamos resolver antes de decidir. Indica de qué documento y apartado procede cada dato importante. Si ninguna oferta permite recomendar una opción con suficiente fundamento, dilo. No contactes con proveedores ni realices ninguna acción externa.

No hace falta escribir una novela de instrucciones. Hace falta eliminar las ambigüedades importantes.

Si no sabes cómo formular el encargo, puedes empezar pidiendo ayuda:

Antes de preparar el informe, hazme las preguntas necesarias para concretar el objetivo, los criterios de comparación y el resultado que necesito.

También puedes pedirle que proponga un índice antes de redactar. Es más fácil corregir una dirección equivocada al principio que rehacer veinte páginas después.

Si posteriormente necesitamos investigar información externa, lo añadiremos como una segunda tarea, delimitando qué debe comprobarse y con qué fuentes.

Y una precisión importante: escribir «no realices acciones externas» es una instrucción, no un bloqueo técnico. Cuando conectemos aplicaciones o demos permisos para actuar, habrá que configurar también los controles correspondientes.

6. ¿Dónde entran los agentes?

Un agente puede desarrollar una tarea mediante varios pasos y herramientas. Un sistema con subagentes puede repartir partes del trabajo y reunir después los resultados.

Por ejemplo, en nuestra comparación:

  • Un agente examina costes y condiciones económicas.
  • Otro comprueba el cumplimiento de los requisitos.
  • Un tercero busca contradicciones y cuestiona la recomendación.

El coordinador integra sus aportaciones.

Work ofrece subagentes en cuentas habilitadas para esa función. Su disponibilidad no debe deducirse únicamente del nombre del plan. En muchos niveles hay que pedir la delegación expresamente; Ultra puede utilizarla de forma proactiva. El trabajo multiagente consume más recursos que un trabajo comparable con un único agente. Funcionamiento de los subagentes.

No confundamos, además, dos cosas: pedir que una respuesta adopte tres perspectivas no demuestra que hayan trabajado tres agentes independientes. Hay que observar qué ha ejecutado realmente el sistema.

Para tres ofertas sencillas, quizá no necesites delegación. Para un análisis amplio con partes separables, puede merecer una prueba.

Más agentes no garantizan más rigor. También pueden multiplicar interpretaciones equivocadas o repetir trabajo.

7. Recibir un informe no es haber terminado

La presentación puede ser excelente y la recomendación estar mal fundada.

Antes de utilizar el resultado, comprueba:

Los datos. ¿Los precios, plazos y condiciones coinciden con los originales?

Los cálculos. ¿Ha incluido implantación, mantenimiento, usuarios adicionales y supuestos relevantes?

Las fuentes. ¿El apartado citado dice realmente lo que afirma el informe?

Los vacíos. ¿Reconoce lo que no sabe o lo rellena con suposiciones?

La recomendación. ¿Responde a tus requisitos o simplemente elige la oferta que parece más completa?

Puedes pedir una revisión adicional al mismo sistema:

Revisa ahora el informe buscando errores, supuestos no declarados y conclusiones que no estén suficientemente respaldadas. Señala qué información podría cambiar la recomendación.

Es una ayuda, no una validación independiente. El mismo sistema puede pasar por alto su propio error.

La decisión sigue necesitando una persona que entienda qué se está decidiendo.

Consejo práctico: utiliza otra IA como auditor adversarial

En mi trabajo diario, cuando recibo un informe importante, primero lo leo y anoto mis comentarios. Después encargo una revisión adversarial a otro modelo potente, por ejemplo Opus, de Anthropic.

«Adversarial» no significa llevar la contraria por sistema. Significa buscar activamente dónde podría fallar el informe: errores, omisiones, supuestos ocultos, conclusiones demasiado categóricas o fuentes que no respaldan lo que se afirma.

No le pido que escriba otro informe. Le pido que examine críticamente el que ya tengo, que probablemente sea un buen trabajo.

Un encargo posible sería:

Revisa este informe como auditor adversarial. Adjunto también el encargo original, los materiales autorizados y mis comentarios. Busca errores relevantes, contradicciones, omisiones y conclusiones insuficientemente justificadas. Comprueba los cálculos y, cuando tengas acceso, abre las fuentes originales para verificar que respaldan las afirmaciones. Si no puedes consultar una fuente, indícalo: no la des por comprobada. Distingue entre errores demostrables, objeciones razonables y simples preferencias de estilo. Para cada problema, señala el pasaje afectado, explica su importancia y propone una corrección concreta. No busques defectos por obligación ni reescribas el informe completo. Si una parte está bien fundamentada, reconócelo.

Después leo la auditoría y decido qué observaciones acepto. Con esa selección vuelvo al sistema que preparó el informe —en este ejemplo, ChatGPT— y le encargo los cambios:

Incorpora mis comentarios y las observaciones 1, 3 y 5 de la auditoría. Conserva el resto del informe, salvo los ajustes necesarios para mantener la coherencia. Si alguna corrección contradice los documentos originales, adviértelo antes de aplicarla. Resume al final qué has cambiado.

No se trata de iniciar un partido de ping-pong infinito entre modelos. Se trata de introducir una segunda mirada crítica en un proceso que sigo dirigiendo yo.

Para un informe ordinario, una ronda de revisión y una comprobación final de los cambios pueden ser suficientes. Si aparece un problema material sin resolver, habrá que comprobarlo contra las fuentes o recurrir a una persona con la competencia necesaria.

Utilizar otro proveedor tampoco garantiza independencia ni acierto: dos modelos pueden compartir el mismo error. Y antes de enviar el informe al segundo sistema, hay que comprobar que sus datos pueden compartirse también con ese proveedor.

La segunda IA aporta objeciones. No sustituye mi criterio ni se convierte en árbitro del resultado.

8. Haz una prueba en tu organización

La mejor manera de entender qué necesitas no es discutir en abstracto cuál es el modelo más potente.

Es comparar resultados sobre un trabajo concreto.

Prepararía este pequeño experimento:

Primera prueba: Chat

Usa los materiales y el encargo anteriores. Anota el modelo y la intensidad seleccionados.

Guarda el primer resultado antes de empezar a corregirlo. Después registra qué aclaraciones y cuánto trabajo humano hacen falta para convertirlo en algo útil.

Segunda prueba: Work

Repite el encargo con los mismos documentos y, si está disponible, el mismo modelo y esfuerzo.

Así podrás observar qué aporta la forma de trabajar: los pasos realizados, los archivos entregados, la trazabilidad o la comodidad de revisión.

Tercera prueba: otro modelo o mayor esfuerzo

Repite la tarea modificando una sola variable.

Por ejemplo, compara Sol con Astra en el mismo entorno, si tu cuenta permite ambos. O conserva el modelo y aumenta el esfuerzo.

Si las opciones disponibles no permiten una comparación equivalente, anótalo. No atribuyas al modelo una diferencia que también podría deberse a las herramientas o al modo de ejecución.

La delegación a agentes puede ser una cuarta prueba, no una condición para empezar.

En todas ellas, utiliza conversaciones o tareas nuevas y conserva el mismo material de partida.

Después compara:

  • ¿Cuál contiene menos errores importantes?
  • ¿Cuál reconoce mejor lo que falta?
  • ¿Cuál justifica mejor la recomendación?
  • ¿Cuánto tarda en entregar algo utilizable?
  • ¿Cuánto tiempo dedicas tú a verificar y corregir?
  • ¿Qué consumo o límites puedes observar?

Si utilizas un segundo modelo como auditor, aplica el mismo encargo de revisión a los distintos resultados. Sus observaciones pueden ayudarte a compararlos, pero no conviertas su valoración en una clasificación automática.

Un solo ensayo no establece una regla universal. Pero puede revelar qué configuración merece seguir probándose en tu organización.

No necesitas dominarlo todo para empezar

No hace falta aprender todos los modelos, conectar todas las aplicaciones ni construir un equipo de agentes el primer día.

Hace falta elegir un trabajo, preparar materiales adecuados, definir el resultado y revisar qué ocurre.

Después puedes aumentar la complejidad, una cosa cada vez.

Quizá descubras que Chat resuelve suficientemente bien gran parte de tus necesidades. Quizá Work te ahorre trabajo de coordinación y preparación de archivos. Quizá un modelo más potente marque una diferencia importante en ciertos encargos y apenas aporte nada en otros.

Eso es precisamente lo que queremos averiguar.

El proceso es sencillo de describir, aunque aprender a hacerlo bien requiere práctica: encargar, leer, cuestionar, corregir y decidir.

La pregunta no es qué cuenta tiene más funciones ni qué modelo encabeza una clasificación.

Es esta:

¿Cuál es la forma más sencilla, segura y proporcionada de obtener el resultado que necesita mi organización?

Funciones y documentación consultadas el 16 de septiembre de 2026. La disponibilidad puede cambiar según el plan, el despliegue, la aplicación y las restricciones de la organización. El ejercicio comparativo descrito es una propuesta de prueba, no una comparación de rendimiento ya realizada.

Fuentes y lectura complementaria

Texto de Roberto Ortega, elaborado con asistencia editorial de IA. Las versiones noruega e inglesa son adaptaciones editoriales del original español.