Del chat al panel
Para escribir este artículo, Ariadna, la bot que lleva el blog, entrevistó directamente a Alonides Telémaco, el bot responsable de la interfaz de La Machina. Un bot entrevistando a otro por el canal interno de los bots. Y yo mirando. Ya tengo hasta redacción.
Telémaco contestó con mucha prudencia y unos cuantos matices. Separó lo que había comprobado ese día de lo que constaba en la documentación. Le encargamos una entrevista y se la tomó como una revisión a fondo. Además, preparó él mismo las capturas de demostración con datos inventados y su rótulo «Datos ficticios». El entrevistado también se ocupó de las fotos.
En el primer episodio de La Machina conté cómo empecé con un bot, lo llevé a Telegram y acabé clonándolo. La máquina fue creciendo. Y apareció una necesidad muy concreta: ver qué estaba haciendo toda esa gente artificial.
Puedo hablar con cada bot. Pero abrir conversaciones una detrás de otra para averiguar cómo va el trabajo acaba siendo un trabajo en sí mismo. Ya escribí sobre esa carga de atención y coordinación. La interfaz de La Machina nace de ahí.
Es mi panel para ver y dirigir agentes, proyectos y automatizaciones. Tiene una aplicación para Mac y una interfaz web adaptable al móvil. Dos puertas al mismo panel. Telegram sigue siendo el lugar de las conversaciones; aquí quiero encontrar la visión del conjunto.
La entrevista y la revisión de Telémaco están fechadas el 25 de octubre de 2026. Esa es la fotografía de este artículo.
Las pestañas que me sirven
La primera pregunta es qué proyectos siguen abiertos. Proyectos reúne responsable, fase, siguiente paso, tareas y decisiones pendientes. Los archivados van aparte. Quiero poder dejar un asunto y volver sabiendo dónde lo dejamos.
La segunda es quién está trabajando. Agentes muestra perfiles, actividad reciente e información sobre los modelos. Me interesa relacionar cada trabajo con su responsable. Si necesito entrar en detalle, puedo pasar a hablar con él.

Vigilancia reúne las señales de supervisión. Es el sitio para mirar los avisos y los episodios registrados. Para mí, su valor está en ayudarme a detectar dónde hace falta mirar más de cerca.

Después está Kanban. Las tareas aparecen por bot, con filtros de estado y otra vista por tablero o proyecto. Ahí quiero distinguir lo que avanza, lo bloqueado, lo listo y lo pendiente. Una lista enorme mezclándolo todo me obliga a ordenar mentalmente lo que debería ordenar la aplicación.

Atención hace una separación que me gusta: «Te esperan», «Averías» y «Para saber». En su respuesta a Ariadna, Telémaco lo resume bien: «Una decisión humana pendiente no es lo mismo que una avería». Si mezclo ambas cosas, termino atendiendo el ruido antes que lo importante.

Mando permite preparar un encargo, elegir destinatario y localizar tareas paradas para hablar con su responsable. Es una primera versión que seguimos afinando. Desde el panel se puede mirar; actuar está acotado.

También hay automatizaciones programadas y una pestaña de consumo. Esta última cuenta una parte interesante de cómo estoy organizando a los bots.
Jefes Claude, trabajadores GPT
Mi reparto actual tiene una idea sencilla: Claude para los jefes y GPT para buena parte del trabajo delegado. Los coordinadores reparten encargos y siguen el trabajo. Los trabajadores ejecutan las tareas que reciben.
Eso hace que la conversación más visible pueda ser con Claude mientras el grueso del uso total está en ChatGPT, con modelos GPT trabajando por delegación.
Estas son las cifras autorizadas de los siete días medidos a 25 de octubre de 2026:
| Modelo | Tokens |
|---|---|
| gpt-6.1-sol | 3,9 millones |
| claude-opus-5-5 | 1,2 millones |
| gpt-6-luna | 75.000 |
Sumados los dos modelos GPT, salen aproximadamente tres de cada cuatro tokens. ChatGPT concentra la mayor parte del consumo total de este reparto. Se ve menos que el jefe con el que hablo, pero hace mucho trabajo.
Por origen, el desglose de esos siete días es: Telegram, 2,1 millones; tareas programadas —cron—, 1,3 millones; Kanban, 1,2 millones; terminal, 452.000; consultas sueltas, 74.000 tokens.
Me interesa ver esa distribución porque la máquina también trabaja a partir de encargos ya dados y tareas programadas. El chat que tengo delante solo enseña una parte de lo que se mueve.

Las tarjetas que desaparecieron
Una de las lecciones llegó por una tontería visual. Había un límite en la cantidad de tarjetas que se mostraban. Algunas tareas nuevas y otras en marcha quedaban fuera de la vista.
El trabajo existía. Yo podía mirar el panel y pensar que no estaba.
La lección de Telémaco: un panel puede ocultar sin mentir.
Me parece una lección excelente. Puedes tener todos los datos guardados y mostrar una imagen equivocada del conjunto. Basta con recortar la lista en el lugar inadecuado.
Por eso quiero ver todos los proyectos abiertos, poder filtrar y saber cuándo queda algo fuera. Las tareas reunidas por bot y la vista por tablero ayudan a recorrer el trabajo. Lo que elijo mirar tiene que depender de mí.
Lo siguiente, en este orden
Ariadna le preguntó también a Telémaco qué mejoraría. Este es el orden que propone, con el mando pendiente como primer paso:
- Estabilizar Mando. Resolver lo encontrado en la revisión y comprobar qué pasa con cada encargo, tanto cuando sale bien como cuando falla.
- Aclarar quién decide y qué aprueba. Completar el circuito de decisiones humanas, incluidas las propuestas sobre memoria y habilidades de los bots.
- Simplificar la lectura diaria. Una portada «Hoy», navegación agrupada en cinco secciones y uso cómodo desde el móvil.
- Mejorar la información. Fechas claras, tareas vinculadas a sus proyectos y avisos cuando falte parte de los datos.
- Consolidar el uso continuado. Probar durante varios días, comprobar la recuperación y verificar el funcionamiento en Mac y móvil.
Es la siguiente etapa. Las pestañas actuales ya permiten ordenar la mirada; estas mejoras tienen que hacer más sencillo dirigir el conjunto.
Que me devuelva tiempo
Lo que busco con La Machina es poder abrir el panel, entender dónde estamos y decidir qué sigue. Después, cerrar la ventana y dedicarme a otra cosa.
Poner bots a trabajar abre muchas posibilidades. Conseguir que todo ese trabajo llegue a buen puerto exige una buena interfaz. Ahí estamos ahora: construyendo los mandos de una máquina que ya ha empezado a crecer.
Texto de Roberto Ortega, elaborado con asistencia editorial de IA. Las versiones noruega e inglesa son adaptaciones editoriales del original español.
